Investigando Femicidio, casos 2001-2006

E n el contexto general de violencia que afecta al país, los homicidios constituyen una de las variables que se ha incrementado durante los últimos años, y en esa línea los asesinatos de mujeres han crecido porcentualmente.

La muerte violenta de mujeres se manifiesta de manera compleja, mostrando altos niveles de violencia y discriminación, se constituye una violación al derecho a la vida de las mujeres, ante la incapacidad estatal de brindar seguridad.

Para que suceda un crimen es necesario que el criminal y la víctima se encuentren en un mismo tiempo y espacio, dentro de un ambiente propicio para la delincuencia. En esta suposición está implícito que la delincuencia se da dentro del marco de actividades cotidianas y legales de ciudadanos comunes.

Estudios afirman los requisitos mínimos para que suceda un delito:

·   Suficiente motivación del delincuente en potencia.

·   Disponibilidad de una víctima.

·   Ausencia de disuasivos.

·   Encontrarse en el mismo tiempo y espacio

Los disuasivos pueden ser varios pero los más comunes son agentes policiales, seguridad privada, cámaras de seguridad, e inclusive la presencia de otras personas.

En cualquier delito y específicamente en los que atentan contra la vida es indispensable la inmediata intervención de parte de las autoridades para el esclarecimiento del crimen. Las pruebas a recabar en la escena del crimen son determinantes para poder identificar a la persona responsable y probar quien cometió el hecho.

Artículos publicados indican que en Japón se alcanza el 98% de esclarecimiento de los casos de delitos contra la vida. En Guatemala, lamentablemente la efectividad del sistema se ha aproximado a un 3%, aunque un estudio oficial reciente señala que la impunidad está por encima de 99.3%.

Del año 1998 a la fecha se realizaron varias investigaciones relacionadas con femicidio, entre ellas en Sudáfrica, Estados Unidos de Norte América y México que aunque los contextos sociales son diversos se logró identificar importantes patrones comunes a nivel inductivo: a. más del 90% de los femicidios son causados por hombres, b. alrededor del 80% son cometidos por victimarios que conocen a la víctima, c. entre 60 y 80% de los asesinos son o fueron parejas íntimas de la víctima, d. la mayoría de estos se dan como resultado de violencia doméstica y e. cuando una mujer es asesinada, lo más probable es que el crimen se cometa en su residencia.

LA FAFG llevó a cabo una investigación sobre la muerte de mujeres o Femicidio registrados de los años 2001 a 2006, en el contexto de este estudio, femicidio se define como la muerte intencional de una mujer ocasionada por otra persona. La muerte no tuvo que ser violenta, simplemente intencionada.

El Informe del Consejo Centroamericano de Procuradores de los Derechos Humanos del 2006 indica que en Guatemala la tasa de femicidios es de 7.96 por cada 100,000 mujeres, comparando con países de la región, se encuentra en segundo lugar:

Estos datos muestran un aumento de 101% del 2001 al 2006. Sólo del 2005 al 2006 hubo un incremento de 13%. Al igual, las muertes violentas de mujeres aumentaron considerablemente desde el año 2001.

A pesar del aumento en delitos contra la vida (homicidios, asesinatos etc), no se ha incrementado de igual forma las acusaciones presentadas por parte del Ministerio Público. Según datos del Organismo Judicial, hubo 1483 acusaciones presentadas durante el 2005 en delitos contra la vida; 1535 en el 2006, indicando un incremento de 3.5%, en tanto, el aumento porcentual de delitos cometidos para este mismo período fue de 13% , lo cual evidencia una desproporción en cuanto a los hechos cometidos y la respuesta del aparato de justicia en Guatemala.

Con respecto a la desproporción de los delitos y la persecución de estos el Ministerio Público en su informe anual presenta algunas explicaciones que corresponden a deficiencias en aspectos de recurso humano, técnico o económico que afectan el sistema de justicia; otras a la falta de preparación de parte de los encargados de la persecución penal y enjuiciamiento de estos delitos.

Al realizar la pregunta de cuántas personas han muerto violentamente en Guatemala, en los últimos años, quiénes son y cuántas de estas son mujeres, seguramente la primera conclusión y la más notoria es que no se puede saber. Esa realidad no responde simplemente al hecho de que algunas víctimas permanecen desaparecidas sino también porque se manejan diferentes datos entre las autoridades involucradas en la investigación y documentación. No se puede tener datos certeros sobre la recurrencia de este fenómeno, sin embargo la información existente indica que la cantidad de homicidios y muertes violentas en general, van en aumento.

Los investigadores de la FAFG revisaron los archivos de la morgue del Organismo Judicial, institución encargada de la realización de las necropsias médico legales hasta diciembre del 2007. Se ingresaron a una base de datos las muertes violentas de mujeres ocurridas entre los años 2001 a 2006, basados en la causa y manera de muerte allí descritas.

Al examinar más de 25,000 expedientes se obtuvo mil veintiséis (1026) casos de mujeres muertas de forma violenta, con este grupo se desarrollo el análisis, comparación y realización del mapa geo-criminal de la investigación.

Los expedientes revisados están conformados por:

1.   Dictamen Médico Forense del Organismo Judicial.

2.   Informe de escena del crimen por el Ministerio Público.

3.   Exámenes solicitados por Médico forense.

1. Dictamen Médico Forense del Organismo Judicial: formado por datos proporcionados por el Médico Forense, con respecto a la necropsia realizada al cuerpo. Este dictamen se basa en el protocolo de necropsias de la Naciones Unidas, en el cual enmarcan los procedimientos y actividades necesarias para la correcta obtención de información.

2. Informe de escena del crimen elaborado por el Ministerio Público: especifica el lugar, hora, elementos que ayuden en la investigación y características visibles en los cuerpos que fueron objeto de muerte intencional. En este documento también se menciona al encargado de recabar la información en el lugar.

3. Exámenes solicitados por el Médico Forense: detalla las solicitudes de exámenes que apoyen la investigación, como toxicología, alcoholemia, balística etc. Los resultados de los exámenes solicitados son remitidos al OJ y adheridos al expediente del caso.

Los datos que la FAFG recabó de los expedientes son: número de expediente de morgue del Organismo Judicial, identificada

 

versus XX, edad, estado civil, profesión, nacionalidad, documento de identificación, domicilio, lugar de los hechos, zona donde fue encontrada, mes de hallazgo, hora de levantamiento, causa de muerte, rasgos particulares, signos de violencia antemortem, si existe signos de ataque sexual, presencia de brutalidad y agencia fiscal encargada.

Para tabular la información se elaboró una base de datos en la que se vació lo recopilado lo cual facilitó establecer el perfil biológico de las mujeres, la procedencia de la víctima, la causa y manera de muerte, además de establecer la presencia de rasgos particulares lo que ayudó a individualizar a la víctima, y cómo esta información puede ayudar a la investigación.

Resultados de la Investigación:

En la revisión de los expedientes se encontraron ciertas inconsistencias en la información, ausencia de datos y documentos, expedientes deteriorados y falta de resguardo. Esta situación limitó el acceso a los informes requeridos para la investigación realizada por la FAFG.

Asimismo, el conocer la situación de los expedientes genera preocupación ya que es evidente que esta limita el acceso y la correcta interpretación de la información a los investigadores del caso quienes los consultan en el transcurso de la investigación.

Miembros de la FAFG constataron en la morgue del Organismo Judicial que no se aplica el protocolo de necropsias en el cual deberían basarse. A su vez se notó que el único examen que en ocasiones es solicitado por el Médico Forense es el de toxicología y no otros que pudieran ser de utilidad en el proceso de investigación del hecho, en definitiva se muestra un trabajo que pudiera mejorarse sustantivamente en varios sentidos, aunque también son evidentes las condiciones precarias y los recursos insuficientes con que cuenta la morgue que obviamente dificultan el trabajo.

El estudio de la muerte violenta de mujeres requiere tomar en cuenta las interacciones de la víctima, las circunstancias del hecho y el victimario, como también el lugar en donde esta se desenvolvía, y finalmente el lugar en que fue localizada, esto en función de conocer los mecanismos que llevaron a los victimarios a cometer tales ilícitos y con ello crear mecanismos lógicos de prevención en función de la información presentada.

Después de revisar más de 70,000 datos aportados por los expedientes de los archivos se encontró algunas particularidades como los expedientes en donde no se especifica si la persona fue identificada o no, es decir que ingresó como XX a la morgue, luego se identificó y no se colocó el nombre en los archivos, por lo que continua como XX.

El primer factor analizado por la investigación fue el ascenso de la violencia la cual se refleja en los expedientes analizados:

Este aumento también se observa en el promedio mensual, en el 2001 era de 10, mientras en el 2006 de 19. Lo cual ratifica el clima de violencia que azota al país, específicamente al área metropolitana y sus periferias que es en donde se concentran los femicidios, ya que sólo en la ciudad capital ocurren del 40 al 45 % de las muertes.

Al analizar la información y compararla en el año 2001,el mes más violento reporta 16 femicidios (febrero), en el 2005, el mes de octubre registra 25 víctimas. A su vez, en el año 2006, en el mes de marzo se dieron 25 asesinatos y se observó que los meses de septiembre y octubre fueron los de mayor número, con 27 cada uno.

Dentro de la investigación se dividieron las 24 horas del día en cuatro grupos de seis horas cada uno, esto con el objetivo de evidenciar los días y horas de mayor riesgo para las víctimas.

De las 12:00 a 23:59 horas se registraron el 56% de los femicidios, el 32% entre 18:00 y 23:59 horas, lo cual indica una tendencia y frecuencia de los femicidios cometidos.

Con respecto a la edad los resultados indican que el grupo más afectado son las mujeres entre 16 a 30 años de edad, sin embargo se observa un marcado incremento en las mujeres víctimas entre 16 y 20 años.

Otra variable que se documenta en el estudio es la profesión que desempeñaban las víctimas antes de su muerte, la cual ayuda a establecer en términos generales, el estado socio-económico al que pertenecía. En la mayoría de casos este se obtiene de la cédula de vecindad, documento que se utiliza para identificarse, el cual no se actualiza, manteniendo los datos que se registraron al obtener el documento por primera vez, por lo que la información que se consigue por medio de este documento, podría ser errónea.

Con la información recabada no se pudo establecer la profesión del 55% de las fallecidas, en tanto el 13% eran amas de casa, estudiantes 7% igual porcentaje trabajadoras, 3% domésticas, menores que no tenían profesión 2%, prostituta 1% y otras ocupaviones 12%. La información sobre esta variable no esta registrada en todos los expedientes ya que no se proporcionó, por diferentes razones:

·   Los familiares se negaron a dar la información.

·   Las victimas realizaban actividades ilícitas o inmorales que no se reconocen públicamente.

·   Las víctimas al momento de morir no tenían ninguna profesión específica.

·   No se les encontró ningún tipo de identificación.

El estudio de la causa de muerte ayuda a determinar patrones específicos de actividad por parte de los delincuentes o victimarios, sin embargo se debe realizar una correcta investigación por parte de las autoridades sino esta carecerá de eficacia para los futuros planes o políticas que pueda implementar el Estado para contrarrestar a los criminales.

La causa de muerte por herida de proyectil de arma de fuego (Hpaf) en diferentes regiones de cuerpo es la predominante en las mujeres asesinadas en los años 2001 a 2006 (626 casos), esta es consecuencia del fácil acceso a las armas que tiene la población en Guatemala, situación que también se refleja en los actos de criminalidad registrados por las autoridades.

La asfixia por estrangulamiento (86), indica un tipo de violencia directa, que deduce una relación víctima-victimario o conocimiento de la victima por el victimario.

El análisis de los datos reveló que el 5% de las víctimas presentaban señales de brutalidad, mostrando violencia extrema lo que resalta la pérdida de valores de los perpretadores.

Estudios recientes de casos de femicidio muestran un alto porcentaje de relación o vínculo anterior al ataque, entre víctima y victimario, incluso de tipo sentimental, lo que muestra la importancia de tipificar el acoso sexual como delito ya que a través de la sanción de esta conducta, podrían prevenirse muertes violentas de mujeres en las cuales el acoso precedió al asesinato.

La escena del crimen o lugar de los hechos constituye el centro inicial de la investigación y por ende su correcto resguardo, procesamiento y levantamiento son imperantes si se quiere realiza r

una investigación criminal seria y con objetivos específicos, que en muchas ocasiones serán marcados por los indicios recuperados en la misma.

 

La información generada con respecto a la escena del crimen evidencia que en un 39% de los casos las víctimas fueron localizadas en la calle, sin embargo al correlacionar la información recabada, en la mayoría de estos casos las víctimas fueron encontradas en la calle pero cerca o relativamente cerca de la dirección de su casa.

A su vez, en su residencia fueron encontradas el 12% de los víctimas de los casos (128), lo que sugiere que el victimario podría conocer o al menos había visto a la potencial víctima, asimismo tendría el suficiente tiempo para cometer abusos a la mujer, ya que se encontraba en un lugar privado, a diferencia de la calle o un lugar público en donde la premura del tiempo lo haría actuar de manera diferente.

Al realizar el mapa geográfico de los casos se tomó como muestra los documentados de 2001 al 2004, el cual revela tres agrupaciones de zonas en las cuales se generó el 52% de los femicidios estudiados en la muestra:

1.  Zona 6 y 18: 26%.

2.  Zonas 6 y 7 de Mixco y zona 19: 15%.

3.   Zonas 7 y 3: 11%.

Los miembros de la FAFG recalcan en su estudio la importancia de la escena del crimen debido a que es el primer lugar de contacto del investigador del caso con los victimarios. Sin embargo, observaron mal cuidado, falta de protección y desinterés en relación a la escena, lo que afecta la investigación, muestra de esto es que el 28% de los casos tabulados corresponden a víctimas de muerte violenta cuyo cuerpo fue trasladado al hospital, en estos casos no se realizó un tratamiento de la escena, ya que no se recogió el cuerpo en la misma nunca se proceso y se perdieron indicios quizás trascendentales para la investigación, es por esta razón que muchos fiscales desestiman sus casos, no porque no halla información, sino que no se le dio seguimiento lógico a la investigación criminal.

La información que se genera de la escena del crimen es evaluada por la persona que dirige la investigación y esta debe tener una estrategia para el caso, que dependerá de las características del hecho, su experiencia profesional y los recursos con los que cuenta. En cada investigación existen rutinas de trabajo y está bien que se respeten, pero están son insuficientes, el proceso es burocrático, se privilegia el trámite, más que los resultados. Para obtener datos se exigen muchos formalismos y la producción de la información es lenta.

Lo anterior describe limitaciones del proceso de investigación, lo cual se refuerza al revisar los datos obtenidos para el estudio se deduce la inexistencia de una adecuada planificación de los casos a investigar, incorrecto manejo de la escena y la información, en los documentos revisados repetidamente no se especifica el lugar exacto de la escena, la hora e incluso la fecha, elementos básicos y de suma importancia en cualquier averiguación y específicamente en una criminal, en la cual el tiempo es un factor predominante en la ejecución de las acciones en búsqueda de los re sponsables.

El estudio realizado por la FAFG indica el porcentaje de mujeres víctimas de muerte violenta no identificadas, y lo describe como una muestra más de la inoperancia del Estado ya que de las 1026 víctimas que murieron en forma violenta; y tomando en cuenta sólo las víctimas de la ciudad capital, un 76% está identificado ya sea en el lugar de los hechos o posteriormente en la morgue, mientras que el otro 24% no se logró, esto debido a que no se pudo contar con ningún documento de identificación, porque no se presentó ningún familiar en busca de los cuerpos o porque el estado en que se encontró el cadáver dificultó la misma.

El fenómeno de los cuerpos de mujeres, hallados sin vida y que no son identificados, es otra de las situaciones que expresa la magnitud de la violencia, es el asesinato diario de mujeres cuya investigación no ha llevado a identificar a los responsables y tampoco a obtener elementos que permitan interpretar las causas de estas muertes.

Los investigadores de la Policía Nacional Civil y los fiscales del Ministerio Público deben analizar los elementos de la violencia empleada e interpretar la simbología manejada para llegar a establecer si se trata de una muerte violenta precedida por un ataque sexual o bien proveniente de la pareja o ex pareja. Se debe sistematizar los patrones reiterados para que pueda deducirse si la muerte fue provocada a partir de relaciones desiguales de poder entre hombre y mujer, consiguiendo los elementos para esclarecer los hechos y no simplemente descartar una hipótesis o brindar una, sin sustento comprobable.

Es de suma importancia utilizar y enriquecer la prueba científica en el proceso penal, asimismo que las autoridades basen la investigación criminal en el contexto de la misma correlacionando todos los indicios recuperados, obteniendo una investigación sólida y eficiente, que busque realmente brindar justicia a todas las víctimas.

La FAFG continuará con el trabajo de investigación en casos de femicidio, sin embargo el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) que tiene la competencia y responsabilidad a nivel nacional de la práctica de peritajes técnico científicos desde diciembre de 2007, negó a la FAFG el acceso a la información de las necropsias y los archivos de los casos.

La negativa planteada por el INACIF cambió la línea de investigación que la FAFG venía trabajando, pero por la importancia del tema y el afán de querer contribuir dándole seguimiento a la investigación realizada se llevarán a cabo en el 2008 varias actividades: análisis criminológico y criminalístico, situación de mujeres no identificadas (XX) y presentación de dos foros públicos.

En el análisis criminológico y criminalístico se observará el tratamiento de la escena del crimen con el apoyo del Ministerio Público, se realizará una ficha basada en los diversos protocolos para la correcta recolección de indicios, se observará cómo las personas encargadas de la investigación criminal ven el femicidio, y las estrategias de investigación que utilizan. Esta información se obtendrá por medio de una entrevista guiada, teniendo como principal informante la Fiscalía de la Mujer y la de Delitos Contra la Vida del Ministerio Público. Así como la recién creada Fiscalía de Delitos contra la vida de las mujeres.

Se dará seguimiento completo ante el Ministerio Público a algunos casos, se investigará sobre la reacción que el Estado ha tenido hacia este fenómeno y cuáles han sido las diferentes acciones realizadas para controlar dicho flagelo. En esta parte de la investigación, se realizarán entrevistas a los entes encargados de la seguridad ciudadana.

En relación a la situación de mujeres no identificadas XX se trabajará conjuntamente con la sección de desaparecidos y mujeres de la Policía Nacional Civil, ya que esta institución en la mayoría de los casos realizan las diligencias para poder identificar un cadáver. Se conocerá la metodología utilizada y se creará una propuesta de recuperación, almacenamiento y procesamiento de la información.

Con el avance del proyecto, y con la finalidad de contribuir al mejoramiento de los procesos de investigación en el país, los resultados obtenidos se presentarán en dos Foros Públicos, uno para el sector justicia y otro para la Sociedad Civil y familiares de víctimas, para dar a conocer las áreas con mayor riesgo, patrones de traumas, patrones de crímenes y probables perfiles de víctimas y perpetradores.

Fuentes consultadas:

Informe Final del Proyecto de Femicidio (2007) FAFG.

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