Investigación Forense Genera Hostigamiento

El 29 de mayo de 2009, durante la investigación antropológica forense del caso FAFG 1115 en el cántón Pocohil Primero, Chichicatenango, Quiché, fueron objeto de insultos, amenazas e intimidaciones, al punto de tener que salir huyendo del lugar, Eddy Armando Joaquín Gómez, Daniel Alonzo Jiménez Gaytan, Dania Marianela Rodríguez Martínez (peritos asignados por la FAFG), miembros del Consejo Nacional de las Comunidades para el Desarrollo Integral de Guatemala CONCODIG y familiares de víctimas enterradas en fosas clandestinas de esta comunidad.

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Los intimidadores fueron un grupo de pobladores, que se oponen a que se lleve a cabo la investigación, aún cuando la comunidad en reunión decidió que se realizara.

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Esta investigación se inició el 27 de mayo con la presencia del auxiliar fiscal del caso, Leoncio Crisanto Ulario Yac, de la Fiscalía Distrital de Santa Cruz del Quiché; Angélica Macario, de la organización de acompañamiento legal CONCODIG que dio acompañamiento jurídico social a los familiares denunciantes, familiares, miembros de la comunidad y peritos asignados por la FAFG.

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Relato de los hechos:
El día 28 se encontró y recuperó restos óseos en una fosa, debido a que el día anterior no se localizaron, asimismo se inicio la obtención de entrevistas en el sitio, las cuales se suspendieron después de que familiares manifestaron sentir incomodidad ante la presencia de personas relacionadas con supuestos responsables del hecho, fue necesario trasladarse a la casa del señor Jerónimo Guarcas Macario, para continuar con la fase de antropología social.

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Antes de iniciar la excavación, el señor Guarcas Macario manifestó que la noche anterior recibió un mensaje de texto en su teléfono móvil, en donde se le advertía sin ningún detalle sobre una reunión que se llevó a cabo en Chichicastenango, que provenía de personas en desacuerdo con los trabajos de exhumación. Esto generó que el señor Marco Tulio Pérez Tánchez, jefe del área de investigación de personas no identificadas de la FAFG coordinara con el Señor Miguel Quiej de CONCODIG, que se solicitara la presencia de miembros de Brigadas de Paz.

 

Se continuo con el trabajo de exhumación, el 29 de mayo se inició con una reunión en la que participaron los peritos de la FAFG, CONCODIG (Miguel Quiej quien se movilizó a la comunidad al conocer sobre los hechos ocurridos el día anterior) y el señor Jerónimo Guarcas en representación de los familiares de las víctimas, este último indicó que se sentían amenazados por algunas personas de la comunidad.

Ante la situación se acordó que los peritos de la FAFG informarían al fiscal del caso lo ocurrido, Dania Rodríguez se comunicó con el señor Ulario, quien le indicó que trataría de llegar a la comunidad en el transcurso del día y preguntó si la policía había llegado, al conocer que no estaban en el lugar, proporcionó el número telefónico de la Comisaría de la PNC de Quiché para que allí facilitaran el número de la comisaría de Chichicastenango, sin embargo al número indicado como el de Chichicastenango nadie respondió.

Se continúo la búsqueda de restos óseos, pero se requería de más información con respecto al hecho ocurrido en 1982, por lo que se contacto por teléfono a quien en ese momento era el
alcalde auxiliar del cantón, el señor Diego Martín Chitic quien invitó a miembros de la FAFG a su casa para que pudieran entrevistarlo, al llegar a su casa, su esposa indicó que no se encontraba en ese momento y les dijo que se fueran.

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Cuando se conducían por el camino principal para regresar al sitio de exhumación, Eddy Joaquín, Daniel Jiménez, Miguel Quiej y familiares, fueron abordados por tres hombres que preguntaron ¿qué están haciendo en la comunidad?, explicaron a que instituciones pertenecían y el propósito de su visita indicando que estaban realizando exhumaciones solicitadas por el Ministerio Publico de Santa Cruz del Quiché.

Mientras hablaban se acerco otro hombre que traía un machete en la mano y con tono desafiante los acuso de meterse en las casas sin permiso, a este alegato se le unieron más personas, algunos tenían en la mano machetes y azadones, entre ellos, dos mujeres que dejaron en el piso dos galones que parecían contener gasolina. Les profirieron insultos y amenazas, entre ellas de quemarlos por ser guerrilleros y por no tener el aval de la comunidad para estar ahí, intimidándolos de varias maneras.

Se les explicó, que sí se tenía el permiso de la comunidad ya que el día lunes 25 de mayo de 2009 los familiares habían tenido una reunión con miembros de la misma, en donde se aprobó que se hicieran los trabajos de exhumación y se acordó suspender las clases de la escuela por seguridad de los niños ya que el sitio en donde se ubicaban las fosas era cercano a esta.

Estas personas se tornaron más violentas y amenazantes aduciendo que eran mentiras y que lo único que querían era hacer daño a la comunidad, nuevamente insultándolos, prohibieron continuar con las excavaciones expresando que debían salir de la comunidad inmediatamente.

Al temer por su integridad física y para evitar más conflictos, los miembros de la FAFG aceptaron detener la investigación y esperar una reunión del comité comunal para exponer y explicar el trabajo de la institución. Se retiraron hacia el sitio de la exhumación, recuperaron el equipo y explicaron a los familiares las razones por las que era necesario suspender la recuperación de los restos óseos.

 

En tanto se daba esta situación, Dania Rodríguez en compañía de Angélica Macario de CONCODIG realizaban una entrevista a la señora Anastasia Guarcas Tebelan, la cual fue interrumpida por la hija de cinco años del
señor Jerónimo Guarcas, quien llego gritando que a su papá lo habían golpeado, la señora entrevistada salió corriendo para averiguar que sucedía, Dania Rodríguez se comunicó con la comisaría de Quiché para informar lo que ocurría.

Unos minutos después la señora Anastasia regresó a la casa y manifestó que el paso estaba cerrado. En ese momento la señorita Rodríguez se comunicó con los otros peritos del caso de la FAFG informándoles que la policía venia en camino, quienes solicitaron que se les indicara a los miembros de la PNC que esperaran, pues su presencia podía caldear los ánimos, pero la patrulla paso hacia la escuela sin que pudieran detenerla, en menos de 5 minutos regresó y al ver a Dania Rodríguez y Angélica Macario un agente de la PNC les indicó que se subieran a toda prisa al vehículo, pues le habían echado gasolina a la patrulla y era mejor llamar refuerzos para regresar por las personas retenidas.

Las personas que fueron intimidadas por la población, después de tomar la decisión de retirarse y trasladar el equipo al vehículo de la FAFG, observaron que se agruparon más personas y bloquearon la única vía de salida con láminas, troncos y un vehículo particular del cual no identificaron el número de placa, notaron que no podían salir por allí y que indudablemente iban a ser retenidos nuevamente por personas armadas con palos, azadones y machetes, la situación era incontrolable por la actitud hostil de los pobladores reunidos, lo prioritario fue salir del lugar.

Daniel Jiménez, Eddy Joaquín, Miguel Quiej, Jerónimo Guarcas Macario junto con sus familiares, temiendo que se les lastimara huyeron por un camino angosto entre los árboles que se dirigía a una carretera llamada sector bajo de Pocohil, dieron aviso a la Policía Nacional Civil de la situación y de su localización, momentos después dos patrullas de la PNC los localizaron en esa carretera y los llevaron a la subestación para que declararan sobre lo sucedido.

Ante la huida se quedó en el lugar de la exhumación el vehículo en el que se conducían los peritos de la FAFG, equipo de trabajo y documentos legales como discernimiento de cargo y fichas propias de la investigación.

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En la comisaría de la PNC:

Los afectados por la situación, entre ellos los peritos de la FAFG, prestaron declaraciones sobre lo sucedido en la comisaria de la PNC, a su vez dieron una entrevista al personal de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) quienes entablaron una negociación con las personas que lideraban el conflicto en la comunidad para que Jerónimo Guarcas Macario y sus familiares pudieran regresar a sus casas sin ser lastimados. Alrededor de las 16 horas se trasladaron al cántón Pocohil Primero miembros de la PDH, Miguel Quiej, familiares afectados y varios elementos de la PNC, para lograr un diálogo con los hostigadores. Posteriormente se recibió información telefónica de que al llegar a la comunidad habían sido retenidos y se les amenazaba con acciones violentas si no cumplían con las demandas de quienes evitaron que se realizara la investigación.

Mayo 2009

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