Entrevista: Rosalina Tuyuc (Primera Parte) La entrevista con Rosalina Tuyuc despliega la entereza de una mujer que desde la juventud ha demostrado su liderazgo el cual la ha llevado a trabajar por su comunidad y el país; es miembro fundador del Comité Nacional de Viudas de Guatemala, fue Diputada del Congreso de la República y Presidenta de la Comisión Nacional de Resarcimiento ha participado en varias instancias proderechos humanos y recibió el premio francés, Orden Nacional de Legión de Honor por su trayectoria y lucha por los más necesitados.
Primeros pasos por los miembros de su comunidad: Antes del conflicto armado formaba parte de un comité pro reconstrucción del pueblo, participaba en los movimientos juveniles, en las cooperativas mixtas de hombres y mujeres, en las cooperativas sólo de mujeres y era parte de la Junta Directiva de la Iglesia Parroquial, después del terremoto de 1976 todo mi trabajo estaba enfocado al acompañamiento de las comunidades y apoyar a la reconstrucción, hasta ahora me doy cuenta que además dábamos acompañamiento psicosocial a los afectados. Lamentablemente a finales de 1979 inicio la presencia del Ejército en Comalapa, con ello inició la desaparición de las primeras personas, varios de ellos amigos míos que participaban en los distintos comités en los que yo trabajaba, a raíz de la presencia del Ejército inicia todo el miedo en el pueblo, nunca habíamos escuchado que estuviera la guerrilla, sin embargo toda la gente que vivía en Comalapa luchaba en los temas sociales, por ejemplo en el caso de los trabajos lo que se hacía era para obtener precios justos para el maíz o la papa porque Comalapa era un municipio productor de papa y de trigo, las cooperativas luchaban por buenos precios. El primero que desapareció era miembro del comité proconstrucción del pueblo, entonces eso dejó mucho temor, pasó mucho tiempo y luego fueron asesinados otros y llegamos a los años 80 aunque en el año 79 no me encontraba en el pueblo porque estudiaba enfermería en Cobán, llegué por los meses de marzo y abril de 1980, después de haberme graduado de enfermera auxiliar, en ese tiempo ya no había tranquilidad, toda la gente estaba con mucho miedo sin hacer actividades religiosas ni reunirse. Increíblemente en tan pocos meses se sembró el miedo, el terror, los comités ya no se reunían, muchos dirigentes habían sido asesinados o desaparecidos y otros se fueron con sus familias, se desplazaron a la costa o a la ciudad; sin embargo yo iba con mucho entusiasmo e interés de trabajar en el hospitalito que habíamos construido con el sacerdote y el comité proconstrucción, pero fue imposible, muchos me decían que el ejército me andaba buscando y yo no entendía porqué. Esta situación dio pie a que se llegara el momento en que no se podía trabajar, el ejército por todos lados me buscaba, estaba llegando cerca de la casa y alguien llegó a avisar que una de esas noches entraría el ejército a sacarme, por lo que mejor me fui del pueblo. Así fue como salí de mi pueblo dejando a mi familia y el trabajo al que con tanto esfuerzo me había dedicado, mi pasión de trabajar por la salud ya no fue posible, después de mi salida ya no pude saber de mi familia hasta mediados del año 80.
No supe en su momento sino después me entere que mi padre había sido secuestrado por los militares, cuando el ejército me fue a buscar a la casa y al no encontrarme se lo llevaron a él, eso lo supe más de un año después, como a finales del 83 o principio del 84, no recuerdo muy bien la fecha, me dolió mucho porque él nunca me negó permiso, me apoyó para estar en los grupos sociales y comunitarios tuve su consentimiento, inclusive cuando eran sesiones de noche él me iba a dejar y a recoger porque no era normal que una mujer joven anduviera sola en la obscuridad de la noche. Antes de la violencia había tranquilidad en Comalapa, había mucho entusiasmo, mucho |
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trabajo social, pero después cuando entró la violencia toda esa tranquilidad se fue, reinaba el miedo, también las ansias de búsqueda de los desaparecidos lo que quería la gente era encontrar a sus muertos en los barrancos, en las calles, entonces fueron también tiempos muy difíciles aunque después ya sólo uno escuchaba por la radio que se fue tal persona, que mataron tal otra; posteriormente hice un recuento de todos los grupos sociales y cooperativas, muchos de estos ya no existen, creo que el único que sigue funcionando es el Comité de la Iglesia y el Comité del Hospital de Comalapa, los grupos desaparecieron totalmente, las cooperativas fueron desarticuladas y el ejército destruyó todos sus bienes entre ellas las de artesanías de mujeres, la de crianza de animales de las mujeres y las cooperativas del cultivo de papa y trigo que en la actualidad ya no existen. En el caso de mi padre cuando él fue secuestrado se lo llevaron en un pickup militar junto a otras personas, alrededor de 9 personas que fueron secuestradas ese día. Posteriormente por miedo mi familia tuvo que estar de un lugar a otro pero en el pueblo no salieron lejos y sufrieron amenazas e intimidaciones, el ejército llegaba a la casa, interrogaban constantemente a mi mamá y a mis hermanos, para saber que sabían de mi papá, de mi u otra información.
Después de la muerte de mi padre perdí también a mi primer esposo en el año 1984, el desapareció cuando vivíamos en la capital, el trabaja por la Avenida Bolívar como sastre y entonces lamentablemente camino a su trabajo lo capturaron y ya nunca supe nada de él, creo que hasta el año tuve noticias, de alguien que a mi parecer era miembro del Ejército que llegó a la casa donde vivíamos y me preguntó si yo era la esposa de él, obviamente por las cosas que decía o preguntaba sobre cosas que no teníamos cuando fue capturado, por ejemplo que hacían los niños, porque vendía yo verduras, cuando él se fue yo no vendía verduras y así me di cuenta que si eran militares y ellos lo que querían era que yo los acompañara con la excusa de que mi esposo quería hablar conmigo y con los niños, que me fuera con ellos porque mi esposo estaba en un destacamento militar de Cobán. Si mi esposo estuvo en el Destacamento de Cobán no puedo asegurarlo, pero para mí fue algo que confirmó que mi esposo se lo había llevado el ejército, con esa información como que vinieron a confirmarlo porque uno sólo se imagina, pero nunca se puede saber si realmente fue así, yo sabía que él fue capturado por hombres armados encapuchados, porque fui a averiguar cerca de la casa donde él trabaja y me dijeron los chicleros que estaban allí que a un señor a media cuadra lo habían agarrado en un carro obscuro por hombres que tenían tapada la cara y entonces me confirmaron el hecho.
Inicio de CONAVIGUA: El inicio del trabajo de CONAVIGUA fue porque llegó un tiempo en que siempre teníamos las ansias de saber donde estaban nuestros familiares y que se respetara a las mujeres, porque en ese tiempo principalmente las mujeres que se quedaron en el pueblo siempre fueron interrogadas por los militares, fueron coaccionadas económicamente que se les diera entre Q100 a Q500 quetzales o que se les diera de comer para que no se les hiciera nada y además pedían información, el Ejército siempre molestó a las mujeres, especialmente a las que tenían hijas jóvenes, muchas también fueron violadas por ellos mismos y por los patrulleros civiles y aunque no las mataron las violaban cada vez que el Ejército llegaba a su casa, por esa razón es que pensamos que era muy importante también denunciar todo lo que estaba pasando, eso fue en el año 1988 que iniciamos nuestro camino público para denunciar todas las violaciones a derechos humanos, las amenazas, persecuciones del Ejército de las patrullas civiles y de comisionados militares. Al principio eran más mujeres de Chimaltenango de Totonicapán y del Quiché pero posteriormente se fueron integrando las mujeres de Sololá y luego otras mujeres de otros departamentos con el deseo de conformar una organización que vele por nuestros derechos, pero que también denuncie los abusos a los Derechos Humanos |
y es allí como comienza también el trabajo por las exhumaciones de los cementerios clandestinos y luego también la desmilitarización de las comunidades, allí es donde comienza toda la lucha por la desmilitarización y en contra del reclutamiento militar forzado para hacer que nuestros jóvenes no fueran obligados al servicio militar. En la primera asamblea estuvimos alrededor de 100 mujeres, todas contando su experiencia de cómo asesinaron a sus esposos como se llevaban a sus hijos a los cuarteles y también como querían recuperar a sus familiares que se encontraban en los cementerios clandestinos, la primera asamblea fue más de compartir la experiencia, pero también con el deseo de que todas juntas nos apoyáramos; católicas, evangélicas y no creyentes, lo que nos unía era el deseo de enfrentar la defensa de los derechos de las mujeres, la dignidad de las mujeres y que se respetaran los derechos humanos de toda la población, fueron los objetivos que dieron inicio a la organización. Posteriormente se fueron ampliando los objetivos, vinieron los Acuerdos de Paz y luego la participación en la Asamblea de la Sociedad Civil, primero el gran Dialogo Nacional y después todo el trabajo porque se conozca la verdad, organizar a las mujeres para que dieran su testimonio para el informe Recuperación de la Memoria Histórica REMHI y luego con la Comisión de Esclarecimiento Histórico CEH, CONAVIGUA no sólo denunciaba sino hacia propuestas en el tema del Ejército, en el tema de los pueblos indígenas, la comisión de la verdad (como le decíamos antes a la CEH) y luego el resarcimiento a las víctimas del conflicto armado, son los temas en los que se ha desarrollado CONAVIGUA. Al principio fue difícil con el miedo que teníamos y por la inexperiencia de hablar con la prensa y con otras instituciones, pero fue gracias al apoyo de CONFREGA (Conferencia de Religiosos de Guatemala luego Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala) y CIEDEG (Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala) el apoyo de la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala UNSITRAGUA, el Sindicato de Trabajadores de la Embotelladora Central S.A. STECSA (Sindicato de Coca Cola) quienes nos abrieron el camino y luego el acompañamiento del Comité de Unidad Campesina CUC que nos dio el apoyo, en ese entonces estaba liderado por Juan Tiney y Pedro Esquina que ahora son parte de la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina CONIC, al principio ellos nos apoyaron mucho para hablar con la prensa, conocer otras instituciones, ir al Grupo de Apoyo Mutuo GAM, con las organizaciones religiosas, hablar con los Obispos, con las universidades y en el campo internacional sobre la creación de la organización y sobre el trabajo que necesitábamos hacer por las mujeres.
De todo el camino ya trazado por lo menos se ven los logros, un primer logro es que las mujeres estén empoderadas haciendo incidencia, cabildeo, participando y negociando, con distintos actores sociales inclusive del gobierno y universidades y otro logro es haber parado el reclutamiento militar forzado, contribuir a encontrar a los familiares que están en los cementerios clandestinos y en este sentido siempre se ha trabajado con la FAFG, aun cuando no estaba Fundación se iniciaron las exhumaciones con el Doctor Clyde Snow, empezamos todo el trabajo pero también en ese entonces el Organismo Judicial empezaba a asumir su responsabilidad, pero cuando cambio de Presidente la nueva persona ya no le dio continuidad creo que fue en ese tiempo que surgió la Fundación de antropología forense y desde ese entonces hemos coordinado todo el trabajo de exhumaciones. Durante las primeras exhumaciones en Chontalá estábamos en el tiempo de la violencia, había un temor muy fuerte, principalmente acercarse al Organismo Judicial para entregar datos, pero en ese entonces estaba en esa institución el Magistrado Edmundo Vásquez Martínez era una de las personas muy comprometidas con la justicia y creo que fue por conocer ese compromiso que logramos acercarnos a ellos. Cuando él salió la nueva persona que asumió el cargo cerró las posibilidades, por lo que tiene mucho que ver que personas estén al frente de las organizaciones, el señor Vásquez Martínez fue quien ordenó a los equipos forenses del OJ asumir el trabajo de las primeras exhumaciones en Chontalá y Río Negro, fue importante abrir ese espacio, aunque muchas compañeras fueron intimidadas, sufrieron intentos de secuestro y amenazas de muerte. Fuente: Entrevista a Rosalina Tuyuc Miembro Fundador y Presidenta de CONAVIGUA, agosto2010.
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