Entrevista Julio Solórzano Foppa

Después de una pequeña plática informal el señor Julio Solórzano Foppa un hombre amable con una personalidad imponente, una voz agradable y fuerte, empezó a relatar las situaciones que afronto su familia hace 29 años:
Mi hermano menor Juan Pablo Solórzano murió en junio de 1980 en Nebaj él era miembro del Ejército Guerrillero de los Pobres EGP, después el 19 de diciembre de ese mismo año mi madre Alaíde Foppa fue secuestrada y desaparecida en la ciudad de Guatemala y más tarde en junio de 1981 mi hermano Mario Solórzano murió en combate en la ciudad de Guatemala.

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Mi madre estaba casada con Alfonso Solórzano Fernández quien fue miembro de los gobiernos de Arévalo y de Arbenz, había trabajado en la elaboración de la Ley del trabajo y la Ley del Seguro Social del IGSS institución de la cual fue director durante la época de Arbenz, él era miembro del Partido Guatemalteco del Trabajo PGT, en medio de esta situación familiar yo soy hijo de Juan José Arévalo y Alaíde Foppa adoptado por Alfonso Solórzano, además de mis dos hermanos que murieron en la guerra tengo dos hermanas del matrimonio de mi madre.

Nosotros como familia éramos 7, mi padre murió atropellado en una calle de la ciudad de México meses antes de la muerte de mi hermano Juan Pablo, por lo que vivimos 4 muertes violentas separadas en un año y medio, 3 de ellas fueron en Guatemala.

Solamente quedamos 3 miembros de la familia, mi hermana Silvia Solórzano quien estuvo en la Guerrilla, después salió a Cuba y regreso a Guatemala con la firma de la paz y actualmente vive en Guatemala. Laura Solórzano Foppa que dedicó toda su vida a la danza.

Al describir a su familia evoca como sus miembros manejaban ideas de orden político e influencia por el arte:
Mis padres eran intelectuales que habían hecho estudios en Europa y tuvieron una vida muy intensa, la parte artística y cultural muy fuerte por el lado de mi madre que escribía, hacia crítica de arte, daba clases en la universidad, hablaba 7 idiomas, era una vida centrada en la cultura, el aspecto social de su vida estaba en la defensa de los derechos de la mujer, ella fue fundadora de la primer revista feminista en México “Fem” junto a otras mujeres mexicanas, también tenía un programa de radio en Radio Universidad, por cierto unos meses antes de la desaparición de mi madre le hizo la primera entrevista que dio en su vida Rigoberta Menchú con sus hermanas cuando estaban refugiadas en Chiapas, Rigoberta tendría alrededor de 19 años y hablaba todavía un español cortado.
Mi padre era un hombre con ideas políticas muy claras que transmitió a sus hijos, yo estudie ciencias políticas, todos teníamos esa dualidad con mayor o menor acento en una cosa o en otra cuando mis hermanos se fueron a Guatemala yo estaba estudiando por 5 años una maestría en Historia en la Unión Soviética y actualmente me dedico profesionalmente a la producción artística de cine, televisión, espectáculos, etc. aunque empecé como cantante, la maestría en historia se quedo por allí en el camino.

Cuando secuestraron a mi madre estaba en Guatemala porque mi abuela Julia Falla Aris estaba enferma y ella decidió visitarla.

Alaíde Foppa fue secuestrada el 19 de diciembre de 1980 junto a su chofer cerca del mercado de artesanías de la zona 13. Recordando esos días el señor Solórzano Foppa expresó:
Nos enteraron casi inmediatamente porque nos llamaron de Guatemala, mi hermana Laura y yo vivíamos en México en ese momento, la primer preocupación era corroborar la noticia y después nos aferraron a la posibilidad de que pudiera ser rescatada con vida, hicimos una buena cantidad de esfuerzos para generar un impacto en la opinión pública inicialmente de México que era donde estábamos, luego en Guatemala hasta donde se podía, posteriormente en el resto del mundo dentro de esta campaña y búsqueda.

Mi madre trabajo varios años con Dominique Éluard, la viuda del poeta y escritor francés Paul Éluard con su ayuda fui a Francia y hable en el Senado de París junto con Julio Cortázar, escritor argentino, pidiendo por mi madre, muchos artistas e intelectuales también se preocuparon, el gobierno mexicano hizo algunas cosas, mi hermana Laura fue a la Organización de Naciones Unidas, hicimos lo que pudimos para hacer una gestión pública e internacional tratando de que apareciera con vida, apoyados en que mi madre era una figura del mundo intelectual particularmente en Guatemala, México y América Latina, sin embargo, eso fue evidentemente infructuoso.

Cuando mi hermano Mario todavía vivía, nos dijo algo, empezamos a buscar y encontramos distintas versiones de lo que había pasado y que instancias del gobierno podían haber sido los responsables, se hablaba del grupo de inteligencia militar G2, de la policía de la ciudad, de cierto tipo de escuadrones de la muerte, precisamente es lo que estamos indagando y necesitamos saber y cuantificar como parte del juicio que estamos llevando.

Lo que le sucedió a mi madre era algo que nosotros sabíamos que era una situación muy masiva y trágica en Guatemala, de alguna manera nosotros, yo en lo particular, lo habíamos aceptado como una impunidad

 

absoluta, no había nada que hacer. Fue hasta el 16 de octubre de 1998 que detuvieron a Pinochet en Londres, ese día para mí y para mucha gente en Guatemala y en otros países de América Latina es un parte aguas, dijimos ¡ajá! la impunidad puede no ser absoluta hay algo que se puede hacer.

El caso en la Audiencia Nacional de España:
El caso va, con las limitaciones que da el tener que llevar un caso en otro país, lo ideal fuera que pudiéramos buscar justicia en Guatemala y que todos pudiéramos encontrarla, las condiciones políticas y del aparato judicial en Guatemala no dan para eso, los responsables de las masacres y asesinatos, incluso los responsables de la muerte de mi madre andan por allí y están protegidos por un status quo que estando en Guatemala hasta este momento les garantiza impunidad, aún así el juicio va y creo que la Fundación de Antropología Forense de Guatemala y el Archivo Histórico de la Policía Nacional y el trabajo que hacen otras organizaciones de familiares y de derechos humanos esta avanzado muchísimo, los informes del Remhi y la CEH y sus niveles de documentación son hechos sin precedentes en otros países, por mucho que haya interesados en que esto no se sepa y no se diga, que no se difunda; existe muchas personas que desean que esto no sea así.

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Cuando se dio la detención en Londres de Pinochet no había juicios de esta naturaleza en Chile y posteriormente se han dado, espero que esa sea la dirección de las cosas aquí, ya se han abierto juicios, se han hecho demandas, no obstante las cosas parece que no caminan, al final lo hacen, aunque no lo hagan rápido sino lento y a grandes costos y sacrificios, en Guatemala viven personas que no han dejado de luchar un sólo momento, gente admirable que sigue luchando, que han asumido causas y liderazgos, que han mantenido viva la lucha por la justicia en Guatemala de forma extraordinaria, más importante que lo que nosotros hemos hecho con la búsqueda de justicia en España es la lucha aquí en Guatemala.

Sobre la situación actual del país el señor Foppa indicó:
Incluso, ahora que estoy en Guatemala por un tiempo, inicialmente vine por cuestiones relacionadas con el juicio, pero ahora estoy involucrado por asuntos profesionales en organización de eventos, me ha tocado estar en Guatemala durante este asunto de Rosenberg y me parece muy importante que para un sector de la sociedad guatemalteca para los cuales la palabra justicia no era parte de su diccionario ahora lo es y necesariamente se abre la puerta para que se entienda que hace falta justicia para la familia de Rosenberg, los empresarios, los pilotos de los autobuses, los deudos de las niñas que mataron en San Lucas Sacatepéquez y para todo lo que viene de atrás, si no se da la justicia no habrá paz en Guatemala, esta no puede ser selectiva, es para todos, no puede ser clasista, no puede ser para un empresario y no para un indígena que mataron en Quiché, creo que las resistencias se han ido venciendo y se esta avanzando, el proceso de selección de magistrados esta encaminado y más vigilado de la manera en que antes se hacían las cosas. Creo que el sistema de justicia ha sido terriblemente ineficaz y corrupto como sistema integralmente, aunque ha habido excepciones seguramente, empezará ha verse obligado por la sociedad a ser lo que debería de estar haciendo desde hace tiempo.

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Es muy importante que la sociedad exija y rompa un poco las actitudes pasivas y conformistas, en eso me incluyo, todos estábamos instalados en eso, existe mucho que se puede hacer y que vale la pena hacerlo.

Empecé a averiguar quien era Baltazar Garzón quien ordenó la detención de Pinochet en Londres y como es que un tribunal español puede meterse en asuntos de la justicia en Chile y así averiguamos y presentamos junto con otros guatemaltecos entre los que esta Rigoberta Menchú una demanda de justicia en la Audiencia Nacional de España, con decir esto estoy resumiendo un trabajo muy largo, los primeros que abrieron esta posibilidad fueron los argentinos y luego los chilenos, después entró el caso de Guatemala con el que seguimos a la fecha.

De mis hermanas, Silvia entró en el juicio conmigo y Laura decidió no hacerlo, lo que causó una ruptura mía con ella durante algún tiempo y después cuando empecé a venir a Guatemala encontré que no sólo existía mucho sino que casi siempre había un sector de la familia que quería buscar justicia y otro sector que prefería seguir su vida, entonces aprendí a respetar esa actitud y por tanto la actitud de mi hermana, la busque y se acabo el problema, a mí me gustaría que se incorporara pero si no lo hace la entiendo muy bien, no todos tienen la disposición de abrirse las heridas es muy duro y todos tenemos una vida cotidiana con sus problemas y no todo el mundo esta dispuesto a enfrentarse al pasado, lo entiendo yo también había aceptado la impunidad como parte del paisaje y ahora no la acepto y respeto a quien toma otra decisión.

 

Mi principal motivación es saber qué pasó, quiénes fueron los responsables y cómo llevarlos a la justicia, son tres cosas que yo tengo clarísimas, pero a estas alturas ya no sólo es en el caso de mi madre sino también en el caso de este país, las mismas tres preguntas y esencialmente cómo los vamos a llevar a la justicia a todos, en ese sentido he tenido acercamiento con otros familiares de desaparecidos y con organizaciones de derechos humanos, estamos viendo cuales son los puntos en los que podemos trabajar juntos; cada organización tiene su propia dinámica y experiencias lo que me ha permitido trabajar con agrupaciones diversas, seguimos haciéndonos las mismas 3 preguntas y todos estamos de acuerdo en buscar las respuestas.

Un frente colectivo en busca de respuestas:
Empezó en diciembre de 2007 cuando salió el decreto de la Corte de Constitucionalidad con la pretensión de invalidar los esfuerzos de búsqueda de justicia fuera de Guatemala, varias personas nos comunicamos y decidimos reunirnos en enero, unas semanas después del decreto y hacer una manifestación de repudio contra este frente a la Corte de Constitucionalidad, lo hicimos en enero 2008 y nuevamente en enero 2009, espero lo sigamos haciendo.

El 31 de enero es una fecha simbólica por muchas razones, una por lo ocurrido en la Embajada de España y sobre todo porque los campesinos de la organización a la que pertenecían las víctimas que murieron allí todos los años conmemoran lo que pasó realizando una vigilia en esa fecha, entre los fallecidos se encontraba el padre de Rigoberta Menchú que murió junto a otros Guatemaltecos que estaban en la embajada y diplomáticos españoles, se ha demostrado constancia en la realización de la vigilia por lo que nos sumamos a ello.

Para quienes decidan buscar justicia en el caso de un familiar desaparecido, lo primero es que no es un trabajo que se pueda hacer sólo, sino debe realizarse con muchas personas que están en situaciones similares y que al sumar esfuerzos, por una parte hay más probabilidades de llegar a resultados positivos y por otra es un esfuerzo compartido; es a la vez un acompañamiento en todo el proceso en términos anímicos y morales, cualquier esfuerzo de esta naturaleza es duro y doloroso, pero también es muy gratificante, lo poco o mucho que se logre es una satisfacción.

Conozco muchos familiares de desaparecidos y me resulta sorprendente lo parecido que son los procesos mentales y familiares casi sin distinción entre una familia de campesinos indígenas, de líderes obreros o estudiantiles, de intelectuales, profesionistas, trabajadores de la caña; son todos muy parecidos, primero la total desesperanza y la total derrota frente a la posibilidad de encontrar justicia y poco a poco alguna parte de la familia encuentra algún estimulo ante la posibilidad de encontrar justicia, me he topado gente que nunca ha dejado de buscar justicia desde el primer día, desde el hecho mismo y otros que en esta búsqueda han sido víctimas ellos mismos además de sus familiares.

Lo que pasó en Guatemala revela historias terribles, más de 200 mil personas entre desaparecidos y muertos de acuerdo a las cifras que se manejan en el Informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico CEH, una cifra así es totalmente impersonal pero cuando se conoce a los individuos y su historia familiar deja de serlo, conozco a una familia con 17 miembros que fueron asesinados o desaparecidos ¡como se puede vivir con eso! y allí están, los sobrevivientes buscando justicia.

Un paso en busca de justicia, dar una muestra de ADN:
Cuando me entere de la existencia de la FAFG me intereso muchísimo, me parece un instrumento indispensable para la localización de restos y para la aportación de pruebas para la búsqueda de la justicia, en una visita conocí lo que hacían y me explicaron sobre la prueba de ADN y de inmediato quise hacerlo. El hecho de que yo sea hijo de una desaparecida con cierta relevancia por su nombre y por su trabajo intelectual, ojala que haga que otras personas tomen atención sobre la oportunidad que ofrece el trabajo que hace la FAFG y vengan a dar su muestra de ADN y a fortalecer el proceso de identificación de los restos.

La desaparición de un ser querido afecta, no deja de ser una ausencia muy presente no deja de ser un dolor, por supuesto uno trata de vivir su vida cotidiana, no es que cada minuto de cada día este presente de manera explicita, pero esta presente, hay que vivir con eso, no creo en el olvido o en la amnesia como ninguna solución, a los que nos toca vivir estos casos es necesario hacerlo con dignidad y esperanza.

Con cada caso que se resuelve, cada verdad que sale a la superficie, cada culpable que se juzga, todos los demás ganamos y gana el país.

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Fuente: Entrevista al señor Julio Solórzano Foppa, FAFG, junio 2009

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