Entrevista Aura Elena Farfán Entrevista realizada a Aura Elena Farfán representante legal y miembro activo de FAMDEGUA Familiares de detenidos-desaparecidos de Guatemala. Ha dedicado su vida a la lucha contra la desaparición forzada, búsqueda de desaparecidos, justicia y dignificación de familiares y víctimas de estos hechos. Iniciadora del Grupo de Apoyo Mutuo GAM y parte de una familia que sufrió la desaparición forzada, hermana de Rubén Amílcar Farfán quien fue detenido-desaparecido el 15 de mayo de 1984. En esta entrevista nos relata los hechos que cambiaron su vida, abriendo su corazón entre lágrimas de dolor, deseo de justicia y esperanza. Los hechos que transformaron su vida:
Coincidimos toda la familia en que nos reuniéramos en la casa de un familiar para ver que hacíamos incluso Rubén Amílcar estuvo allí, estuvimos toda la noche preocupados por los hechos y esperando el regreso de familiares que fueron a Escuintla para buscar información en vista que habían estado viviendo en este lugar. Platicamos sobre lo que había pasado y que hacer, alrededor de las once de la noche un familiar dijo que llamáramos a un abogado para interponer un recurso de exhibición personal a favor de Luz Hayde, se habló con el abogado para que lo hiciera, pero varios de nosotros teníamos que trabajar por lo que nos fuimos y al regresar medio día teníamos la gran preocupación por los niños no habían aparecido, tomamos la decisión de irlos a buscar, me ofrecí a ir a la casa por ellos y estaba esperando camioneta para ir cuando me alcanzó otro familiar y me dijo: “no tengas pena ahorita acaban de llegar los muchachitos pero a Luz Hayde se la llevaron, la metieron a uno de los carros iba muy golpeada”, a los niños se los llevaron a otra parte. Paso el tiempo la buscamos en la morgue, policía, hospitales y centros de detención, sin embargo nunca supimos de ella, allí empezó nuestro calvario. El esposo de Luz Hayde tuvo que asilarse en una de las embajadas porque a él lo perseguían también y los niños se fueron a un departamento fuera de la ciudad. Fue un martirio muy grande y doloroso, paso el tiempo sin imaginarnos que el 15 de mayo de 1984 nos tocaba a nosotros también sufrir esta prueba tan dolorosa, mi hermano Rubén Amílcar salió a las 6 de la mañana de la casa, ya no regresó, el trabajaba en la editorial de la Universidad de San Carlos, era miembro activo del sindicato y estudiante del último semestre de literatura, estaba trabajando su tesis en la USAC. Ese 15 de mayo, por supuesto yo me fui al trabajo sin pensar que iba a pasar, como a las 10 horas se escucharon muchas sirenas, yo trabajaba en el Hospital Roosevelt y atrás quedaba un cuerpo de bomberos y uno de los médicos escuchaba noticias en la radio, entró a la sala porque había operación y manifestó que había problemas en la USAC; yo me puse muy tensa porque mi hermano estaba en la universidad y sabía sus pensamientos así como también el trabajo que realizaba que no era de armas sino de pensamiento. Ese día como a las seis y media de la tarde llegaron a la casa cuatro hombres a preguntar por mi mamá, salí y me dijeron que eran compañeros de estudio y de trabajo de Rubén Amílcar y que lo habían capturado, lo golpearon y lo introdujeron en uno de los carros, uno era blanco y el otro de color rojo, vidrios polarizados con las placas 237057 y 113509, no sabían con que rumbo se lo llevaron.
Inicio de la búsqueda: Al día siguiente me reporte enferma y empecé la búsqueda en las cárceles, centros de salud, hospitales, morgues en el organismo judicial y en la Verbena para ver si aparecía, fue una época bastante fuerte de represión en donde aparecían con señales de tortura las víctimas que habían sido capturadas. Hicimos lo que |
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podíamos, interpusimos varios recursos de exhibición personal (Habeas Corpus), los cuales en ningún momento fueron ejecutados como debieron haberse hecho, solamentellamaban por teléfono para saber si en los libros de ingresos se encontraba la persona tanto en la policía como en los centros endonde el juez o el secretario creían que iban a encontrarse y fue así como a finales de mayo con cuatro o cinco mujeres coincidíamos en las morgues, hospitales y en la policía: María Emilia García, que buscaba a su hijo Edgar Fernando García esposo de Nineth Montenegro; María del Rosario Godoy de Cuevas a su esposo Carlos Ernesto Cuevas Molina;
Raquelita Linares a su hijo Sergio Linares, Catalina Ferrer a su esposo Hugo de León Palacios y yo que buscaba a Rubén Amílcar Farfán mi hermano. No nos daban razón, nos sentíamos moral y psíquicamente muy mal porque nos dábamos cuenta la saña con que eran torturadas las personas tanto mujeres como hombres, trataban de desfigurarles la cara con líquidos o con golpes, las plantas de los pies mutiladas, daba la impresión que con Gillette se las habían cortado, algunos tenían sal y otros sal y limón, en la morgue de la Verbena, eso nos impactaba demasiado. Durante 6 meses fui todos los días a las morgues porque todos los días en la radio informaban que se encontraban a hombres y mujeres de determinadas edades asesinados con tortura, especialmente cuando mencionaban los colores de ropa que coincidían con la que él llevaba iba a la Verbena y al organismo judicial que era a donde más llevaban a esta gente como también al Parque Naciones Unidas, este parque era un botadero de cadáveres que de alguna manera eran llevados a la Verbena. Con lágrimas en los ojos y conmovida por sus recuerdos continuó: Resistí 6 meses porque baje mucho de peso y empecé a soñar despierta, cerraba los ojos y miraba la pesadilla de la saña con la que asesinaban a los muchachos, lo que fue de mucho impacto para mí fue que capturaron a una pareja de novios estudiantes universitarios y por la radio dijeron que el joven había aparecido decapitado sólo apareció el cuerpo pero no la cabeza y la muchacha parecía que estaba embarazada a ellos los llevaron a la Verbena, cuando nosotros como familia fuimos, lo que vimos fue realmente impactante porque la cabeza del joven, la muchacha la tenía dentro del estómago, eso duele tanto porque el tener pensamientos diferentes al sistema no les daba el derecho de hacer lo que hicieron con los familiares. Fue el último caso que sentí el valor de ver, debido a esto ya no tuve el suficiente valor de estar hiendo a las morgues a ver a las víctimas que aparecían, me detuvo porque me dolió tanto, aunque seguíamos buscándolo siempre. En junio las cinco mujeres que nos encontrábamos leímos en los periódico nombres, números de teléfono y direcciones a donde uno se podía comunicar con los familiares de personas que habían sido secuestradas, los llamamos y les dijimos que llegaran a la casa de Brigadas de Paz, antes está oficina no estaba establecida en Guatemala sino en el Salvador, estaba Edith Cole de estados unidos y Aurelio Polo español quienes al ver la represión que se vivía en Guatemala se vinieron y alquilaron una casa, nos dieron una parte para que nosotros como familiares pudiéramos realizar todas las gestiones que pudiéramos hacer, dándole vida al Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) reuniendo a familiares de diferentes comunidades, venían de Huehuetenango Petén, Quiché y Chimaltenango incluso de oriente Jalapa, Jutiapa y Zacapa para poner la denuncia de la desaparición de sus familiares, se hacia el trabajo de interponer recursos de exhibición personal con el jefe de estado que en ese momento era Oscar Mejía Victores, el Ministro de Gobernación Gustavo López Sandoval, con algunos jefes de la Policía Nacional y el Departamento de Investigación Técnicas, DIT. Pedíamos constantemente audiencias. En busca de sus familiares desaparecidos: Pedimos audiencia para saber que había pasado con nuestros familiares sin embargo siempre se nos negó, lo único que supimos por labios de Oscar Mejía Victores fue que el ejército capturaba a los comunistas leninistas no a los trabajadores y estudiantes honrados, si nuestros familiares eran comunistas o guerrilleros definitivamente el ejército los había capturado y dijo “son guerrilleros, son comunistas ... y si mi madre fuera comunista o guerrillera, a ella también la capturo”, con eso nos daba a entender la brutalidad de pensamiento que tenía y nosotros como familiares exigíamos con voz prepotente, exigíamos que nos dijeran donde estaban nuestros familiares, sin embargo no recibimos respuesta nunca. Todos los viernes manifestábamos frente al Palacio Nacional, pidiendo saber que había pasado con nuestros familiares, convocábamos a todas las personas de las diferentes comunidades, también pedíamos apoyo a sindicatos, estudiantes de educación media y estudiantes de la USAC , las manifestaciones eran masivas, parábamos el tráfico, sonábamos botes, gritábamos los nombres de nuestros familiares queriendo saber que había pasado con ellos y en una ocasión también tomamos el Ministerio Público (MP) que estaba situado en la 4ª avenida y 8ª calle en esos días el Fiscal General era el Licenciado Hugo Pellecer Robles, nos sacaron con la policía, pero todo eso no tenía eco. En el caso concreto de mi hermano también pedimos audiencia al rector de la USAC al Doctor Eduardo Meyer, nos concedió varias audiencias pero hubo en una de ellas en la |
que manifestó: “a Farfán si lo capturo el ejército, la G2 y el DIT ellos lo tienen, Luz Hayde Méndez está en una sinagoga” en respuesta a esta información nosotros con más exigencia le pedíamos audiencia para que se nos indicara en que sinagoga y como podíamos hacer para que a mi hermano lo entregaran, cuando llegábamos como familiares de desaparecidos trataba de darnos a entender que él estaba preocupado por todo lo que estaba pasando dentro del estudiantado y los profesionales de la Universidad de San Carlos incluso en una ocasión nos manifestó que a él le llegaban listados de Costa Rica y de México diciéndole que personas, estudiantes y profesionales iban a ser desaparecidos, como él es médico y yo enfermera en esa ocasión le pregunté como era posible que un día había hecho un juramento de salvar vidas no de entregarlas y él respondió que la ciudad universitaria era tan grande que él no tenía la capacidad de localizar a los muchachos y decirles lo que estaba pasando. En otra audiencia estábamos organizadas como grupo, fuimos la junta directiva donde estaba Rosario de Cuevas, Beatriz Velásquez, Nineth Montenegro, Isabelita Razón y yo, nos dijo que ya no siguiéramos haciendo ninguna acción, ninguna manifestación, que mejor nos fuéramos a nuestras casas y alistáramos las maletas de nuestros familiares porque él nos iba a llamar para decirnos en donde los iban a entregar, han pasado 25 años y todavía estamos esperando ese llamado del doctor Meyer, la maleta todavía esta hecha. Con lágrimas en los ojos Aura Elena, prosiguió su relato: Son cosas que verdaderamente duelen, duelen profundamente y no existe forma de que las personas tengan conciencia y que se haga justicia, como Aura Elena considero que la práctica mas aberrante es la desaparición forzada, es increíble los sentimientos que despierta, ha pasado el tiempo y nosotros seguimos esperando a nuestro hermano, mi madre tiene 93 años y sigue esperándolo con la esperanza de que va a regresar, nosotros creemos que no es así por el trabajo que hemos realizado, consideramos que va a ser imposible que lo volvamos a ver por eso exigimos la verdad, que nos digan donde lo dejaron y ahora existe otra esperanza más grande todavía que es el trabajo que la Fundación de Antropología Forense de Guatemala que realizará la exhumación en el Cementerio la Verbena y las pruebas de ADN, como familiares todos tenemos la gran esperanza que allí los vamos a encontrar. Entre las satisfacciones de trabajar en la búsqueda de desaparecidos es el acompañar a la Fundación de Antropología, en aquel entonces cuando empezó a trabajar como equipo en las exhumaciones, esa satisfacción de encontrar a las personas que fueron masacradas desaparecidas y posteriormente enterradas en fosas comunes o individuales, es indescriptible. Que los familiares los reconozcan el ver la ropa eso como que lo consuela y dice uno bueno es él aunque sabemos que algunos les cambiaban, les quitaban la ropa de civil y les ponían de soldado es posible que muchos de ellos así van a aparecer, pero de alguna manera habrá algo que podrá identificarlos como es aquí en la ciudad los arreglos dentales de los familiares creo que de alguna manera nos va a ayudar a poder encontrarlos.
Agradezco a la Fundación de Antropología Forense especialmente a quienes hace muchos años vienen caminando con los familiares, buscando la verdad la cual hemos encontrado, gracias por ese esfuerzo y ejemplo de lucha. Una de las satisfacciones más recientes es el caso de Choatalum en el que familiares se llenaron de coraje presentado la denuncia e impulsado el juicio para llegar a la sentencia de 150 años de un comisionado militar acusado de desaparición forzada, un hecho histórico en Guatemala y Centroamérica, independientemente que no quisiéramos que sólo sea un comisionado militar el que reciba esta sentencia sino alguien quien se preparó para capturar, torturar y asesinar o para esta práctica tan inhumada como lo es la desaparición forzada, considero que de alguna manera llegaremos empezando por lo más bajo hasta llegar a quienes dieron las órdenes de captura y quienes están involucrados en los hechos intelectuales, son satisfacciones pequeñas pero que de alguna manera nos van llenando y nos van abriendo el camino dando confianza y esperanza de que vamos a llegar a donde queremos que es señalar con el dedo índice a todos los que de una u otra manera nos han hecho tanto daño a los guatemaltecos. Quisiera que el Archivo Histórico de la Policía Nacional entregara la información que encontró, tal como está, quizá soy muy ilusa pero no estoy de acuerdo con lo que la Procuraduría de Derechos Humanos realizó en su informe ya que algunos familiares tenemos nombres y apellidos de personas que estuvieron involucrados en desaparición forzada y que en los archivos de la policía están, pero eso se omitió, espero que en el fututo no a largo sino a corto plazo se nos de a conocer lo que pasó, como se hizo con el Diario Militar el cual es un documento real y concreto del ejército como lo ha probado Kate Doyle, aunque lo nieguen y digan que es un documento falso al verlo cualquiera puede darse cuenta que sólo ellos han tenido la capacidad de tener fotografías de diferentes edades del desaparecido como aparecen en este diario y algunas que son de cédula o pasaporte y eso lo puede obtener el mismo estado o quienes trabajan para él. El tiempo ha pasado y no en vano creo que posiblemente es poco tiempo el que me queda para seguir trabajando como yo quisiera hacerlo, las fuerzas están minando, pero mi deseo siempre será el continuar caminando y por supuesto seguir buscando a los desaparecidos no sólo a Luz Hayde, no sólo a Rubén Amílcar; sino a todos los desaparecidos de Guatemala a los niños y niñas, muchachos, mujeres y hombres, porque tuve oportunidad de conocer a muchos jóvenes universitarios entusiastas que ¡ala chucha! cuando uno los recuerda es inevitable pensar como fueron capaces de cortar esas vidas tan útiles, sino lo hubieran hecho posiblemente estaríamos en una mejor situación y no como estamos, mi intención como Aura Elena es seguir trabajando hasta que el todopoderoso me diga hasta aquí. Fuente: Entrevista Aura Elena Farfán, Septiembre 2009 |
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